Dejar de fumar sin ganar peso

La pregunta de si es posible perder peso después de dejar de fumar solo tiene una respuesta: si, claro que sí.

Lo primero es que si estás leyendo este artículo porque has dejado de fumar.. ¡enhorabuena! es un gran logro del que sentirse orgulloso.

La mayoría de la gente considera un problema dejar de fumar por el temor a ganar unos kilos de más. Probablemente tengan razón pero replicar a eso es muy fácil por dos motivos:

  • Los beneficios de dejar de fumar superan con creces a los inconvenientes
  • La ganancia de peso es perfectamente reversible. De hecho, dejar de fumar permite acceder a actividades quema-grasa que eran impensables siendo fumador.

Solo una observación más. Si el tabaco adelgazase todos los fumadores serían delgados, mira a tu alrededor… ¿eso es así?

¿Por qué ganamos peso al dejar de fumar?

Mientras somos fumadores el tabaco ayuda a canalizar de alguna forma la ansiedad. Cuando paramos de tener ese hábito buscamos calmarla a través de la comida y es fácil que lo hagamos de forma desordenada.

El tabaco es un supresor del apetito, cuando lo dejamos la idea de la comida se vuelve cada vez más atractiva. La tendencia, entonces, es comer alimentos muy calóricos y en grandes proporciones, en una búsqueda de saciarnos física y mentalmente.

Por otro lado está el problema de que muchos ex fumadores son también muy sedentarios, lo eran cuando fumaban porque el tabaco les impedía desarrollar actividades físicas “quema-grasa”,  y lo siguen siendo luego si no toman conciencia de lo necesario que es tener una vida activa y un metabolismo activo.

La buena noticia es que tiene solución. No es la ausencia del tabaco lo que nos hace engordar, es la ausencia de unos hábitos de vida saludable, y eso se aprende muy fácilmente.

Dejar de Fumar

Consejos para no coger peso al dejar de fumar

Lo primero y fundamental es tomar conciencia de qué y cuanto comemos.

  1. Lleva un registro de qué se come (qué y en que cantidad) para poder medir cuál es tu ingesta calórica. Te recomiendo que este registro sea real, que tengas constancia escrita para ir perfeccionando tu dieta (hoy en día es muy fácil con aplicaciones de cálculo de calorías).
  2. Analiza de dónde vienen las calorías de sobra (aquellas innecesarias o vacías): la mejor forma de reducir calorías es evitar picar entre horas, descartar postres dulces, bebidas azucaradas etc. Intenta ingerir 500 calorías menos al día (eso significa más de un kilo a la semana).
  3. Interésate por el contenido nutricional de lo que comes. Tienes que hacer una alimentación balanceada que incluya las proporciones adecuadas de cada nutriente (proteínas, grasas y carbohidratos) pero tienes que prestar especial atención evitar grasas saturadas, a dietas ricas en verdura y fruta, y a las proteínas bajas en grasa.
  4. Reduce el consumo de alimentos con sal. El sodio es un potente retenedor de líquidos y los líquidos también pesan.

¿Y además de la alimentación?

Dejar de fumar es una puerta a otra forma de vida. No es exagerado.

Cuando llevamos un tiempo sin fumar podemos plantearnos hacer ejercicio, lo cual era impensable como fumadores.

La incidencia de todos los compuestos del tabaco en el rendimiento físico son evidentes: ataques de tos por una simple carrera, agotamiento al andar, dificultad al tratar de controlar la respiración…

Ahora eres libre, empieza con actividades sencillas pero rutinarias, 30 min de paseo, subir escaleras… y ve planteándote objetivos cada vez más ambiciosos: nadar, montar en bici, hacer senderismo.

La liberación de endorfinas que produce el deporte compensa con mucho cualquier supuesto placer que pueda ofrecer el consumo de nicotina.

Ahora a disfrutar de una vida mejor y… gratis

Por cierto, si todavía no lo has dejado y te vendría bien leer algo que te ayude, te dejo este enlace con consejos para salir del tabaquismo.